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Polonia

Situada en el corazón de Europa, Polonia ha sido tanto un puente como primera línea entre la Europa Oriental y la Occidental. Hoy, libre de interferencias extranjeras, Polonia es el lugar para ir si usted está interesado en ver cómo una nación se levanta a sí misma del piso y trata de reinventarse. Es un país multifacético, donde la capital y las ciudades antiguas medievales son mimadas por cosmopolitas ciudadanos y cuyos carros tirados por caballos recorren caminos comunales en áreas donde el siglo XX parece haberse perdido en alguna curva del camino.

Nombre completo: República de Polonia
Superficie: 312.677 Km (121.944 millas cuadradas)
Población: 38,6 millones
Ciudad Capital: Varsovia (población 1,75 millones)
Otras ciudades importantes: Lodz (población 0,9 millones), Cracovia (población 0,85 millones)
Etnias: 98% polacos, y minorías alemana, ucrania, lituana y bielorusa
Lengua: Polaco
Religión: 95% Católicos Romanos
Gobierno: República parlamentaria
Poland
Primer ministro: Marek Belka
Presidente: Aleksander Kwasniewski
Producto Bruto Interno: USD 327,5 billones
Per Cápita: USD 8500
Inflación: 1,3 %
Industrias principales: Mecánica, hierro y acero, químicos y agricultura
Principales socios comerciales: UE (especialmente Francia, Alemania, Italia, Reino Unido), Rusia.
Miembro de la UE desde el 1 de mayo de 2004.

DATOS PARA EL VIAJERO

Visados: los ciudadanos de la mayoría de los países de la UE y de los EEUU pueden entrar a Polonia sin visados y permanecer 90 días. Los australianos todavía necesitan visados. Las leyes fronterizas han sido relajadas, por lo que conviene verificar con una Embajada Polaca antes de partir.

Riesgos médicos: Baja calidad hospitalaria, especialmente en zonas rurales.

Tiempo: GMT/UTC más una hora.
Electricidad: 230 voltios, 50 Hz, AC
Sistema de medidas: métrico
Turismo: 8 millones de visitantes por año
Moneda: zloty (literalmente "oro"), PLN
1 USD = 3,79 PLN (junio 2004)
1 € = 4,59 PLN (junio 2004)
(tasas corrientes de conversión www.oanda.com)

Se aceptan ampliamente cheques de viajero y tarjetas de crédito. Hay cajeros automáticos (ATM) fácilmente accesibles en las ciudades.

Comidas:

  • Económicas: USD 3 - 5
  • Rango medio: USD 5 - 15
  • Rango superior: USD 15 y más

Alojamiento

  • Económico: USD 8 - 20
  • Rango medio: USD 20 - 40
  • Hotel de rango superior: USD 40 -100

Aunque ya no es la ganga que solía ser, Polonia es todavía un país barato para los viajeros. Si usted está acostumbrado a autos de alquiler y hoteles de mucho lujo, puede gastar casi tanto como lo haría en Europa occidental. Sin embargo, si puede ir a hoteles baratos, restaurantes de medio precio, viajes en ómnibus o tren, unas cuantas cervezas, museos originales y taxis ocasionales, usted debería poder moverse con unos USD 30 por día.

Sin importar cómo lo lleve, su dinero estará generalmente seguro mientras viaje en Polonia. Los cheques pueden ser cambiados con razonable facilidad dondequiera que ud. vaya, pero conseguirá mejores tarifas con efectivo. Las tarjetas de crédito están volviéndose más útiles - ud. puede usarlas para pagar los hoteles de rango alto, hoteles y restaurantes, alquiler de autos y transporte de larga distancia. Puede también conseguir adelantos de efectivo con las tarjetas principales.

HISTORIA

Obviamente hay algo acerca de las fronteras de Polonia que dicen: "Ea, vamos a tomarla". Todos los grandes (y muchos de los pequeños) constructores de imperios europeos han estado de parranda y purga aquí desde que los Polanie ("pueblo de los campos") se estacionaron en el siglo décimo. Las permanentes incursiones han cesado sólo recientemente, con la disminución de la influencia soviética.

Pero la guerra y el sometimiento no es la única historia de Polonia. Una de las usinas culturales de Europa, y antes también su granero, Polonia floreció bajo algunos gobernantes iluminados y enérgicos. Casimiro III el Grande (1333-70) fue un monarca de cierto renombre, proveyendo una de las primeras universidades de Europa en Cracovia, y una red extensa de castillos y fortificaciones por todo el país. A lo largo de los siglos siguientes de expansión y contracción territorial, de riqueza y pobreza, la infraestructura regalada por Casimiro se mantuvo firme - la mayoría de los problemas de Polonia vinieron de fuera.

La estabilidad interna comenzó a fallar en el siglo XVII. Con el parlamento impedido por una reglamentación que cualquier ley podía ser vetada por cualquier miembro, los decenios pasaron sin una ley aprobada y Polonia fue llevada al disenso en frustración. Mientras los nobles tomaban las cosas en sus propias manos, usurpando derechos políticos y gobernando sus vastas propiedades y virtuales señoríos, los invasores extranjeros trincharon Polonia sistemáticamente. Rusia ejerció la mayor influencia pero hubieron numerosas batallas también con los tártaros, ucranios, cosacos, otomanos y suecos.

Hacia el final del siglo XIX, Polonia estaba en desbande. Cuatro millones de personas habían caído por la guerra y la peste bubónica, y Rusia, Prusia y Austria estaban probando diversos modos de dividirse el botín Polaco. A pesar de un sostenido crecimiento económico en los papeles, la pobreza era aún grande en las áreas rurales, y alrededor de un quinto de los 20 millones de Polacos emigraron, principalmente a los EEUU.

Justo cuando parecía que Polonia era la definición viviente de "peor", la historia entró en la 1a Guerra Mundial. Con las tres potencias ocupantes de Polonia en guerra, muchos de los combates se realizaron en territorios ocupados por Polacos, que frecuentemente eran reclutados en ejércitos opuestos y forzados a combatir unos contra otros. Las pérdidas de vidas y medios de vida escaló. En la confusión que siguió a la guerra, principalmente la preocupación rusa con la Revolución de Octubre, Polonia pudo consolidar sus enmugrecidos fragmentos en una identidad soberana e intentó construir su nación y nacionalidad prácticamente de la nada. Este proceso iba bastante bien hasta la 2a Guerra Mundial cuando Alemania, y luego la Unión Soviética, se tragaron a Polonia, sometiendo malignamente la población íntegra.

Para 1945, Polonia estaba en ruinas (de nuevo) habiendo perdido más de seis millones de su población, la mitad de los cuales eran judíos. En la conferencia de Yalta en febrero de 1945, Roosevelt, Churchill y Stalin decidieron dejar a Polonia bajo el control soviético, y Polonia se convirtió en un sitio de represión y victimización al estilo Stalin. Los polacos nunca abrazaron el stalinismo (bueno, en realidad no era tan abrazable), y el periodo comunista se caracterizó por olas de paros.

Conforme la esperanza de prosperidad se desgastaba, aumentó la organización de los sindicatos, respaldada por una "inteligentsia" dedicada (apoyada por la Iglesia Católica y especialmente por los Dominicos). La visita triunfal del papa Juan Pablo II a su patria en 1979 incrementó dramáticamente el fermento político. La organización y articulación del movimiento obrero se hizo superior a la del desmoralizado gobierno comunista y, para 1980, el gobierno no estaba más en una posición de usar la fuerza contra sus opositores. Las demandas iniciales de aumento de salario pronto tuvieron tonos más generales políticos y económicos. Las delegaciones de trabajadores políticos se coaligaron bajo el estandarte del sindicato Solidaridad, dirigido por Lech Walesa. Solidaridad tuvo un efecto dramático en el todo de la sociedad polaca, acumulando 10 millones de miembros en su primer mes, un millón de los cuales venían de las filas del partido comunista. Después de más de una generación de restricción, los polacos se lanzaron a sí mismos a un tipo espontáneo y caótico de democracia. Aunque el gobierno concedió a los trabajadores el derecho de organizarse, y el derecho de huelga, todo esto era un bocado más grande de lo que se podía manejar. Se impuso la ley marcial en diciembre de 1981, Solidaridad fue deslegalizada y sus miembros apresados, incluido Walesa. Las brutalidades de la ley marcial fueron gradualmente relajadas, pero Solidaridad fue forzada a operar como una organización clandestina hasta que la perestroika instigada por Gorbachov se filtró en Polonia.

Se llamó a elecciones semi-libres en 1989 y Solidaridad tuvo éxito, consiguiendo que una abrumadora mayoría de sus simpatizantes fuera elegida para la cámara alta del parlamento. Walesa se convirtió en presidente en 1990, pero su gobierno fue un declinar gradual de la euforia a la desilusión. No hubieron milagros económicos, ni estabilidad política, y el estilo presidencial de Walesa y sus éxitos fueron repetidamente cuestionados por prácticamente todos los partidos políticos y la mayoría del electorado. Los ex-comunistas Aleksander Kwasniewski y Wlodzimierz Cimoszewicz desalojaron a Walesa de la presidencia a fines de 1995, conservando el cargo hasta fines de 1997 cuando la coalición dirigida por Jerzy Buzek, de Solidaridad, tomó las riendas. Pero no pasó mucho antes de que Aleksander Kwasniewski, por la Alianza Democrática de Izquierda recapturara el control político y, para completarlo, fue reelegido para un segundo período presidencial en octubre de 2000.

La nueva Polonia está recabando credibilidad internacional conforme capitaliza sus fuerzas materiales - se convirtió en miembro pleno de la OTAN en 1999 y en miembro pleno de la UE en 2004.